Efraïm Rodríguez

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“Jinete” (Rider), 2003, 196 x 198 x 41 cm

Efraïm Rodríguez Cada trozo es un lenguaje

Juan bufill

El escultor Efraïm Rodríguez (Valencia, 1971, residente en Granollers desde 1977), fue descubierto por la galería Rrose Selavy y a partir de la sección "Art emergent" de Artexpo 2001 se incorporo a la galería 3 Punts, que ahora presenta una individual cuyo catalogo recoge casi toda su obra realizada desde 1997.

Sus figuras, siempre a tamaño natural, son raros ensamblajes de piezas heterogéneas y de muy distintos lenguajes plásticos. En ana misma escultura hay partes hiperrealistas y otras antirrealistas. Cada trozo es un lenguaje diferente, de modo que el sentido general expresa una extrañeza metarreal. Ante una obra como "Jinete", con su niño quieto, alzado y roto, excavado por la estructura de un enérgico caballo hecho de trozos, uno se pregunta que habrían dicho de este artista los surrealistas históricos.

Suyo es un naturalista cerdito arrugado que tiene una ranura de hucha en el lomo, o un perro "basset hound" de forma realista, pero moldeado en poliéster y cubierto de brillante pintura industrial, antirreal como un juguete, con ruedas incompletas, además. Suyo y aún más raro es el gato de lo oscuramente múltiple, el gato de lo heterogéneo, que tiene muchas vidas en un cuerpo, muchas partes de distintos materiales y formas. En este zoo enrarecido hay varias cabezas de cabra, cabezas sueltas o solas, de hierro colado y otras materias. Una tiene clavada una corona, a otra le han puesto una rueda, a otra le han pintado labios rojos.

El otro gran tema es la infancia. Hay un niño con brazos ajustables como un mueble, "Gemma" fue rota y pintada y despintada de nuevo, "Claudia" llora incompleta, con pecho oxidado y cabeza de bronce. Y hay dos nacimientos. Una broma oscura es la cabeza de un recién nacido propulsada por un muelle de caja sorpresa. Y otra estatua tiene objeto incorporado: la pinza del cordón umbilical. Como el dramaturgo Brecht, el escultor Efraïm Rodríguez subraya la representación, pero recuerda mucho más, y críticamente, al doctor Frankenstein. La vertebración impuesta, antiarmoniosa, produce monstruos, personajes construidos como cosas, sujetos re-presentados como objetos, reducidos a instrumentos de algo o de alguien, del monstruo verdadero y no visible.


 

EfraïmRodríguez

3 Punts Galería

Barcelona. Aribau, 75 Tel. 93-451-23-48

Hasta el 10 de enero del 2004

 

 

La Vanguardia, Culturas. 17-12-2003. p16.

 

 
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